21 ene. 2014

Cuando el mundo se fue a la mierda



El mundo se fue a la mierda, estimados, el día en que a un pelotudo se le ocurrió enterrar un tubérculo en la tierra y tuvo tanto, pero tanto tiempo al pedo, que se quedó mirando a ver como crecía.
Seguramente grandes antropólogos e historiadores renombrados coincidirán en que fué una chispa de inteligencia revolucionaria para la especie, el realizarce que, al meter bajo tierra una semillita de algo, después de cierto tiempo germinaría, se haría planta y antes de que te dieras cuenta, ibas a estar comiendo frutas u hortalizas. Vamos; nosotros que no divulgamos sentimientos naives o new age sabemos la verdad. El hombre no cambió practicamente en nada desde los tiempos en que las mujeres se adornaban con un hueso en el pelo y los tipos le daban garrotazos en la zaviola para arrastrarlas de las crenchas hasta la cueva mas próxima. Lo que nos motiva hoy día probablemente sea lo mismo que nos motivaba allá lejos y hace tiempo, cuando el dientes de sable corría libre y nuestra especie se mejoraba darwinianamente con cada persona que tiraba comentarios del tipo "awww, mira que lindo gatito que viene ahí" mientras el resto del grupo de homínidos se dispersaba entre la maleza a gran velocidad.
Yo supongo dos cualidades especificas que nos condujeron a dejar de ser cazadores recolectores, a la sombra parasitaria de la agricultura especulativa que somos ahora.

1) La basura.
Somos basura. Alla a donde vamos dejamos tendales de desperdicios inutiles. Es lo que hacemos y por tanto ideamos métodos para contenerla y esconderla, pero jamás idearemos algo para dejar de crearla.
Imagino a un tipo comiendo duraznos y escupiendo los carozos por todos lados, hasta que en medio de una noche cualquiera, se dirigió hacia afuera de su cueva a mear, en patas. y piso uno de los susodichos carozos, gruño fuerte, despertó al resto de la manada, lo putearon, se meo encima y se volvió a acostar rápido antes que se enfríe.  Al otro día, nuestro sujeto hipotético pateo los carozos hasta la entrada de la cueva y los dejo ahi.  Es muy posible que, con la llegaba de los climas templados, un carozo haya germinado y una plantita asomara desde ese basural primitivo, la cual fue enérgicamente aplastada por una tropelia de pies mugrosos, pero conforme los días se volvían mas calurosos y los hombres pasaban mas tiempo afuera de la cueva (porque afrontemoslo, ahí adentro debería haber mucho olor a huevo), otras plantitas pudieron haber surgido y desarrollado al punto de dar frutos.

2) La avaricia.

Podria haber sucedido que, un hombre haya trastablillado persiguiendo algun conejo o nutria, yéndose de jeta al piso cerca de un papa, batata o tubérculo similar.  Decide llevarsela y guardarla en algún lugar seguro para comerla en soledad, pero, al no haberse inventado los bolsillos todavía (o los pantalones), los únicos lugares seguros serían en las grietas de las cuevas (habitadas por distintas generaciones, y como es sabido por todo padre, cuando te vas, los chicos revisan todo), o enterrándola.
Si recordamos la premisa original, el hombre de la prehistoria no es distinto al de la actualidad, con lo que problablemente se haya olvidado la batata enterrada, después de todo, ¿quien no encontró alguna vez un billete de $20 en el bolsillo de una campera?.
El asunto es que al tiempo que germino la primer verdura plantada por el hombre, el mundo empezo a desbarrancar para la mierda de a poco.


Veamos a nuestros primeros predecesores, los cazadores recolectores y examinemos su comportamiento.
Un cazador vive el momento, no tiene tiempo de pensar en el mañana.  Toda la comida que podía recolectar era repartido entre todos porque no se podía guardar, lo que no se usaba se descomponía, y si el pobre tipo tenía que arriesgar su vida todos los putos días para darte morfar, te comías lo que te tocaba así fuera un pedazo de intestino grueso y ojete, se curtía el cuero entre todos y rápido antes de que lo agarren las moscas, se sacaban los nervios para hacer cuerdas de arco, y por supuesto, las minas se ponían los huesitos en el pelo.
No había teje maneje, no había especulación.  Si querías comer bien, te ibas a cazar vos, si te querías quedar boludeando apoyando la chota con pintura en una pared de piedra, te tocaba un cacho de carne igual porque si no matar a ese mamut hubiera sido al pedo.  Era la era dorada, la época del “No me sirve, llevatelo o se tira”

De repente llegan los amantes de las hortalizas que empezaron a amarrocar semillas, porque los tipos sabían que una semilla hoy es un árbol de manzanas mañana.  Una planta de lechuga le saco un cacho y le vuelve a crecer, una bolsa llena de maiz la puedo guardar años.  Así empezó la propiedad, yo planté este campo así que todo lo de acá es mio.  Si queres te doy un poco de morfi, pero laburame el campo, y así empezaron las distintas clases sociales.  Si pongo dos monos a laburar, voy a tener el doble de campo.  Si los pongo a todos a laburar, todo va a ser mio, y así empezó la especulación.
Con el tiempo las granjas empezaron a crecer y a sacarle terreno a los rumiantes, la gente empezó a preocuparse mas por su propiedad (la que les aseguraba alimento a futuro) y animales fueron cazados para que no se metan en las cosechas y no para alimentarse como era antes.  Con el tiempo las extensiones llanas de tierra se fueron terminando y hubo necesidad de crear mas, entonces empezamos a desforestar, a alejar cada vez mas a la naturaleza y a los animales de nuestra propiedad, y la naturaleza contraataco con enfermedades, con depredadores hambrientos, y le devolvimos la gentileza con fuego, con piedras y con hierro.  Entonces nos dimos cuenta de que si hacíamos una herramienta capaz de cultivar y cosechar por nosotros, ni siquiera tendríamos que pagarle a gente que haga nuestro trabajo, y se creó la pobreza.

Así que, estimados, si tienen un amigo vegetariano, vegano o alguna de esas boludeces similares, compartan este texto y haganle saber a su culo pomposo y soberbio, que la ruina del mundo viene de su manito desnutrida

3 comentarios:

  1. Muerte a los veganos.

    Mi viejo hace un tiempo cosechó una batata de más de 6 kilos de su quinta y salió en la tele local, lo triste es que yo jamás voy a estar ni cerca de una hazaña similar, de pedo podía hacer esos germinadores pedorros en la primaria con un granito de maíz.

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  2. nuestra especie se mejoraba darwinianamente con cada persona que tiraba comentarios del tipo "awww, mira que lindo gatito que viene ahí"

    Simplemente estalle... JAJAJAJAJAJAJAJ
    guelcom bac oco!

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  3. Todo esto hubiese estado bueno si lo hubiesen ido dejando hasta ahí. Todo siempre debe dejarse hasta ahí. Hoy viviríamos de asado, como todos los domingos, y con la ayuda de aquel semi homínido carente de bolsillos que creó los tomatitos cherry, tendríamos algo con qué acompañarlo. Hasta ahí todo bien.

    Porque no hay nada más bello que decir "Con esta plata compro la carne porque total ahí en el fondo de casa planté maíz, tomates, lechuga, acelga, morrones, zanahorias y tengo un par de gallinas que me ponen huevitos, y un gallo que me rompe las bolas y dentro de un par de días más lo hago guiso"

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Deje atras todo recato, aquel que aquí putee.

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